Entre líneas
Los dos candidatos sumaron apenas el 29% de los votos válidos en la primera vuelta del 12 de abril. Eso significa que más del 70% del electorado optó por otras opciones, votó nulo, en blanco o simplemente no fue a las urnas. El conteo oficial tardó 33 días en conocerse, un reflejo de la fragilidad del sistema electoral.
Este bajo apoyo inicial explica por qué la campaña se ha centrado en sumar a los indecisos y en captar el respaldo de los candidatos eliminados, como el ultraderechista Rafael López Aliaga, quien llamó a votar por Fujimori.
Lo que está en juego
El próximo presidente enfrentará tres desafíos inmediatos:
- Seguridad: siete peruanos mueren asesinados cada día por el crimen organizado.
- Corrupción: el Congreso –que ha destituido a varios mandatarios usando una cláusula vaga de “incapacidad moral”– mantiene un enorme poder.
- Fragmentación territorial: las regiones del sur y las zonas rurales votan mayoritariamente por Sánchez; Lima y la costa respaldan más a Fujimori.
Además, el nuevo parlamento bicameral (130 diputados y 60 senadores) puede declarar la vacancia presidencial, como ha ocurrido repetidamente. Ningún presidente ha tenido mayoría legislativa desde 2016.
Los números que importan
| Indicador | Dato |
|---|
| Votos de Fujimori en primera vuelta | 17,8% (2,87 millones) |
| Votos de Sánchez en primera vuelta | 12,0% (2 millones) |
| Votos nulos, blancos o ausentes | ~9 millones (un tercio del padrón) |
| Intención de voto directo (encuesta CB Global Data, mayo) | Fujimori 38,6% – Sánchez 36,5% |
La diferencia está dentro del margen de error, configurando un empate técnico. La imagen de ambos candidatos es mayoritariamente negativa: el 55% ve mal a Fujimori; Sánchez tiene una valoración positiva del 28,7%.
Las voces discordantes
El excanciller chileno Ignacio Walker calificó la fragmentación peruana como “patética”: mientras en Colombia los dos finalistas sumaron el 84% en primera vuelta, en Perú apenas alcanzaron el 29%. “¿Qué bueno puede surgir de esta confrontación?”, se preguntó.
Por otro lado, un grupo de expresidentes iberoamericanos de derecha (Felipe Calderón, Mariano Rajoy, Mauricio Macri, Eduardo Frei, entre otros) llamó explícitamente a votar por Fujimori, lo que refleja la polarización externa que rodea el proceso.
La imagen completa
Perú no solo elige un nombre el domingo. Decide si el próximo presidente podrá gobernar sin ser derrocado por el Congreso, si la economía mantendrá el modelo actual o girará hacia un mayor intervencionismo estatal, y si la fractura social que separa a Lima de las provincias se profundizará aún más. El resultado, sea cual sea, arranca con un lastre: un mandatario que representa a menos de uno de cada cinco peruanos y un parlamento con amplias facultades para frenarlo.