Por qué importa
El conflicto frena el comercio exterior argentino. Las embarcaciones detenidas transportan granos, combustibles y materiales para Vaca Muerta, lo que afecta exportaciones clave y la logística energética del país.
La Prefectura advirtió que negarse a trabajar se considera falta grave y puede derivar en sanciones penales, citando artículos del Código Penal que castigan el entorpecimiento del transporte por agua y los actos que pongan en riesgo la seguridad de la navegación.
El trasfondo
El Decreto 690/2026, impulsado por Federico Sturzenegger, desreguló el servicio de practicaje y pilotaje. Los prácticos —profesionales independientes que guían barcos en ríos, puertos y canales— rechazan los cambios y, desde el fin de semana, dejaron de aceptar nuevas operaciones.
- Afectación concreta: se canceló la maniobra del buque semisumergible White Marlin, que debía transportar embarcaciones para el oleoducto de Vaca Muerta.
- Según el sector, los prácticos pueden rechazar nuevos trabajos por ser independientes, pero no interrumpir servicios ya iniciados.
Lo que dicen
Desde el Centro de Capitanes de Ultramar señalaron que la Prefectura no puede obligarlos a tomar nuevas tareas, y que la intimación no los fuerza a aceptar operaciones no contratadas.
La Prefectura, en cambio, sostiene que la prestación del servicio es obligatoria y que la negativa continuada constituye una falta disciplinaria grave, con posibles sumarios administrativos y denuncias penales.
Qué sigue
Por ahora, el conflicto sigue abierto. El Gobierno busca destrabar los puertos con la amenaza de sanciones, mientras los prácticos defienden su derecho a no aceptar nuevos servicios bajo el nuevo marco regulatorio. La cantidad de buques detenidos podría aumentar si no se alcanza una solución.