Deezer anunció que en junio de 2026, por primera vez, las grabaciones completamente creadas con inteligencia artificial superaron el 50% de las nuevas canciones subidas cada día, unas 90.000 pistas diarias.
La cifra marca un punto de inflexión: el volumen de música sintética ya duplica al humano en la plataforma, aunque representa menos del 3% del tiempo de escucha total.
El panorama general
El crecimiento ha sido sostenido desde enero de 2025, cuando las pistas de IA eran apenas el 10% de las subidas diarias. En abril de 2026 alcanzaron el 44%, y en junio cruzaron el umbral del 50%. Deezer utiliza una herramienta de detección propia que etiqueta automáticamente este contenido y lo excluye de recomendaciones y monetización.
Los números que importan
- 90.000 canciones IA se suben cada día a Deezer.
- Entre 1% y 3% del total de reproducciones corresponde a este tipo de contenido.
- 85% de las reproducciones de pistas IA en 2025 fueron fraudulentas, según la plataforma.
- 10.000 pistas IA diarias se registraban hace un año, frente a las 90.000 actuales.
Lo que cambia
Deezer endureció sus políticas. A partir de ahora, eliminará sistemáticamente:
- Las pistas generadas por IA que se utilicen para fraude de streaming (reproducciones artificiales para cobrar regalías).
- Aquellas que no hayan sido reproducidas en los últimos seis meses.
El CEO Alexis Lanternier señaló que la empresa lleva casi dos años combatiendo el fraude relacionado con música IA y que estas nuevas medidas buscan proteger los derechos de los artistas.
Entre líneas
El almacenamiento de millones de canciones no escuchadas también preocupa. El director de innovación de Deezer planteó que mantener todo ese contenido tiene un costo económico y ecológico, y que ya se han iniciado discusiones para eliminar material que nadie reproduce.
Qué sigue
La decisión de Deezer se suma a un tablero fragmentado: Bandcamp prohíbe directamente pistas IA, Tidal corta su monetización, Apple Music tiene un sistema voluntario de etiquetado y Spotify desarrolla su propia política. La industria aún no alcanza un consenso sobre cómo gestionar la avalancha de música sintética.