El trasfondo
Rivian lanzó sus camioneta R1T y SUV R1S con la promesa de que incorporarían el sistema Driver+ y alcanzarían el nivel 3 de conducción autónoma. Según la clasificación SAE, esto significa que el vehículo puede acelerar, frenar y girar sin intervención del conductor en ciertas condiciones.
La compañía hizo estas afirmaciones durante varios años, incluida una aparición de su CEO RJ Scaringe en TechCrunch Disrupt 2022.
Lo que alega la demanda
El texto de la demanda sostiene que Rivian sabía, desde el diseño, que los vehículos Gen 1 carecían del hardware necesario: cámaras, sensores y potencia de cómputo suficientes para habilitar el nivel 3.
- Los demandantes afirman que ningún software futuro podrá corregir esa limitación física.
- La empresa habría continuado publicitando las capacidades autónomas para inducir compras.
- Las firmas Coleman Law y Tycko & Zavareei representan a tres propietarios nombrados.
Las acusaciones incluyen fraude, declaraciones falsas negligentes y enriquecimiento injusto.
La respuesta de Rivian
La empresa declinó hacer comentarios sobre el caso, citando el litigio en curso.
En paralelo, Rivian lanzó a finales del año pasado una actualización de "conducción sin manos" para su nueva línea R2 y la segunda generación de los R1. Esta actualización no aplica a los vehículos de primera generación objeto de la demanda.
Qué sigue
El caso avanza en el Tribunal de Distrito de EE. UU. para el Distrito Central de California. Los abogados de los demandantes solicitaron la certificación de la demanda como colectiva.
Dependiendo del resultado, este juicio podría influir en cómo otras automotrices comunican las capacidades autónomas de sus vehículos y si los consumidores pueden confiar en que las promesas de actualizaciones futuras se cumplirán.