Por qué importa
Apple ha negociado con CXMT (memoria DRAM) y YMTC (almacenamiento NAND) como alternativa para aliviar la crisis de suministro. Pero ambas compañías están en la "Lista de Empresas Militares Chinas" del Departamento de Defensa. Los senadores, liderados por el republicano Jim Banks y el demócrata Chuck Schumer, argumentan que depender de proveedores señalados formalmente por el gobierno estadounidense es una medida cortoplacista.
Otros firmantes incluyen a los demócratas Andy Kim y Jeanne Shaheen, y los republicanos Mike Crapo y Pete Ricketts.
Entre líneas
Apple planeaba limitar el uso de estos chips a dispositivos vendidos en China. Los senadores no creen que esa promesa sea suficiente.
- Una vez que un componente califica para la línea de producción de Apple, expandir su uso global es solo una decisión de compra.
- La aprobación para China podría abrir la puerta a que otros fabricantes sigan el mismo camino, erosionando la base industrial de EE.UU.
- Micron, el principal rival estadounidense de estos proveedores, pidió a la Casa Blanca rechazar el plan de Apple.
Apple no ha violado ninguna ley al conversar con CXMT y YMTC, pero busca el respaldo de la administración Trump, incluido el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
Qué sigue
Los senadores fijaron como fecha límite el 21 de agosto para que Apple se comprometa a no usar chips de estas empresas. Si Apple sigue adelante sin el visto bueno del gobierno, podría enfrentar:
- Que el Pentágono deje de comprar productos Apple, incluso si los chips solo están en dispositivos vendidos en China.
- Mayores presiones regulatorias y arancelarias de la administración Trump.
- Daños a su relación con el gobierno estadounidense, clave en temas comerciales y de seguridad.
Esta no es la primera vez que Apple explora a YMTC: en 2022 consideró incluir sus chips en algunos iPhones para China, pero desistió tras el escrutinio de legisladores y restricciones a la exportación.
El panorama general
La disputa refleja la tensión entre la necesidad de Apple de gestionar una cadena de suministro global y las crecientes exigencias de seguridad nacional de Washington. Mientras la escasez de chips persiste, la decisión final dependerá de si la administración Trump autoriza la compra –como parte de una posible distensión comercial con China– o si el riesgo político termina por disuadir a la compañía.